Como parte del grupo de participantes del último Encuentro
de Poetas del Mundo Latino, estuve hace un mes en el pueblo
de Pabellón de Hidalgo, en el municipio de Rincón de Romos, en el tercio norte
del estado de Aguascalientes, donde visitamos el Museo de la Insurgencia en que
fue reconvertida en 1964 la casa grande de la antigua hacienda de San
Blas.
Su amplio patio es ahora un jardín de cactáceas, en uno de cuyos
extremos se alza, como una excepción, una soberbia araucaria. Los guías del
museo explican que en ese lugar fue despojado Miguel Hidalgo del mando de las
tropas insurgentes, después de la crucial derrota de Puente de Calderón. Antes
de comer, por cierto en un hermoso patio secundario, pudimos apreciar las últimas páginas de un documento que, según se nos dijo, no es otro
que el del proceso de degradación eclesiástica que el cura insurgente afrontó
antes de ser fusilado en Chihuahua el 30 de julio de 1811.
Foto de Pascual Borzelli Iglesias |
Después de hacer una foto de grupo, y poco antes
de tomar el autobús de regreso a la capital del estado, visitamos la iglesia
del pueblo, en la que presencié una conmovedora imagen que comparto ahora con
quienes siguen este blog.
Como puede verse en la fotografía, la fachada del pequeño
templo combina con gracia los dos extremos del estilo virreinal mexicano: si la
portada remite a los usos del primer siglo de la conquista (una pared casi
desnuda, coronada de almenas), el elemento que la remata, que en concordancia
con la sencillez de la fachada debería corresponder a una simple espadaña, es
un campanario barroco en toda la extensión del término. (Del lado opuesto al
del campanario, por cierto, el templo luce unos contrafuertes trazados con
ejemplar despliegue espacial.)
En la última banca de la pequeña iglesia estaba sentado
un anciano, quizás rezando en silencio, con la mirada dirigida hacia el altar. Por
encima de su cabeza, desde el lugar desde donde yo lo vi por primera vez, conforme
me encaminaba hacia la puerta buscando ya la salida, descubrí una singular imagen
de bulto de San Isidro Labrador.
En la imagen, que procedí a fotografiar, el
santo patrono de la ciudad de Madrid (dato que me recordó el
poeta gaditano José Ramón Ripoll, que iba conmigo) aparece conduciendo una
yunta de bueyes.
Después de fotografiar al santo en su actividad agrícola,
me di cuenta de que el anciano que estaba a mi derecha y adelante había dejado
su bastón y su sombrero a la puerta misma del templo, debajo de una pila de
agua bendita que había en aquel lugar.
Acudí a hacerle una foto a esos objetos;
volví luego sobre mis pasos y le pedí a él si me dejaba hacerle un retrato, con
la idea de meterlo en el mismo cuadro en que se apreciaran aquellos objetos. Él asintió con la cabeza. Luego miró hacia el objetivo de mi
cámara, con perfecta naturalidad.
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El retrato de grupo que forma parte de este post es de Pascual Borzelli Iglesias y fue tomado el pasado domingo 25 de octubre en el patio del Museo de la Insurgencia, en Pabellón de Hidalgo, Aguascalientes. Las demás fotografías son mías.
En la foto al lado de estas líneas, los poetas José Javier Villarreal (México) y Miguel Anxo Fernán Vello (España), en el interior del templo de Pabellón de Hidalgo.
Más sobre el XVII Encuentro de Poetas del Mundo Latino en
este blog:
Una galería de algunos poetas, http://bit.ly/1kjcKA4
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