miércoles, 27 de enero de 2010

¡Tú no eres Germán!



Alejandro Páez dedica su artículo de hoy a “la impostura” de algunos personajes públicos al echar mano de instrumentos de comunicación como facebook o twitter. No me resisto a contar lo que me sucedió hace unas semanas con Germán Dehesa. No se trata de un caso de impostura sino de suplantación. En un par de ocasiones (8 y 14 de diciembre) le escribí a la dirección electrónica que pone al pie de su columna diaria pidiéndole una entrevista para mi programa de radio. Mi idea era que hablara de sus lecturas recientes, él que es un hombre de libros que se expresa muy bien. Me ofrecí a verlo en el lugar que me indicara, cuando quisiera y pudiera. No contestó, lo cual no me sorprende: ¿cuántos correos electrónicos no recibirá al día uno de los columnistas más populares del periodismo mexicano? Por si fuera poco, he oído que Germán está mal de salud, lo que lamento de veras no sólo por el afecto que le tengo sino también porque es una presencia importante en la prensa de este país. Si es cierto que en ocasiones su “cercanía” con algunos funcionarios me resulta desagradable, su crítica no pocas veces feroz a algunas de las peores alimañas del sistema político es valiente y más que necesaria. Y voy a decir algo que para mí es un verdadero halago: no conozco ningún otro comentarista al que se pueda leer todos los días. Unos, por su tortuosidad; otros, por su lenguaje relamido; unos más porque es claro que lo hacen bajo el efecto de intereses que no necesariamente vemos —léase: corrupción—. Por mi experiencia de otras épocas, sé que uno puede echar un ojo al artículo cotidiano de Dehesa sin temor a hartarse.
Hace dos semanas, Germán contó que Ricardo Garibay usaba la expresión “grey astrosa”. Volví a escribirle, ahora para decirle que quizás Garibay había tomado la expresión de López Velarde. Lo hice así: “Querido Germán: te he escrito un par de veces, pero sin éxito. Dime al menos que has visto mis correos, no seas gacho. Lo de la "astrosa grey", si no es un lugar común acuñado de antiguo por la tradición, quizás Garibay lo tomó del poema de López Velarde llamado "Hoy como nunca", donde dice que su espíritu es "un paño de ánimas goteado de cera, / hollado y roto por la grey astrosa". Saludos cariñosos, Fernando Fernández”.
Entonces recibí una repuesta pero tan de cajón, cuadrada y superficial que es obvio que no fue escrita por él. Véase si no: “Querido Fernando: Supongo que puedes tener razón en lo que me expresas acerca de la "astrosa grey". A mí me gustó y me fue muy útil para lo que quise expresar. Te informo que acostumbro responder a todos y cada uno de los correos que me hacen el favor de enviarme mis lectores queridos. En ocasiones, nos devuelven los mensajes por causas ajenas a nuestro control. A lo mejor, ése ha sido el caso en lo que a tus correos se refiere. Un abrazo, Germán Dehesa.”
No tengo que resaltar que un escritor del talento del suyo nunca justificaría el uso de una expresión diciendo algo infantil como: “a mí me gustó y fue muy útil para lo que quise expresar”. Por otro lado, ¿qué decir del arranque de frase: “te informo…”? Y lo peor: nunca redactaría algo como: “A lo mejor, ése ha sido el caso en lo que a tus correos se refiere”, con una sintaxis de quien acaba de aprender a escribir. No tuve más que contestar:
“¡Tú no eres Germán! Reconocería a cien años luz su estilo, que en nada se parece a éste, como de contestadora telefónica, que usas tú. Supongo que es normal que le contesten los meiles, que debe recibir por decenas. Dale, si puedes y quieres, mis mejores deseos. Fernando Fernández”.

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