viernes, 14 de diciembre de 2018

Saturnino Herrán: retrato de López Velarde

Ha sido una sorpresa no menor y un pequeño gran acontecimiento en el mundo de los entusiastas del poeta zacatecano, la posibilidad de que aparezca ahora, un siglo después de la muerte de ambos amigos, un retrato a lápiz de Ramón López Velarde (1888-1921) hecho por Saturnino Herrán (1887-1918). La noticia llegó a mis oídos el pasado 24 de agosto, en la Facultad de Filosofía y Letras, durante una mañana de trabajo del seminario de estudios velardianos que encabeza mi amigo Israel Ramírez.
Marco Antonio Campos. Habló de la aparición del dibujo en agosto de 2018, en la Facultad de Filosofía y Letras.
El poeta Marco Antonio Campos, uno de los principales conocedores de López Velarde, con cuya conferencia magistral cerró aquella jornada académica, mencionó la existencia del dibujo y contó que se lo había dado a conocer recientemente Vicente Quirarte de acuerdo con Saturnino Herrán, nieto. 
De Alba,
retratado por Herrán.
El inesperado asunto, añadió, le había obligado a repensar e incluso añadir o modificar algún pasaje de la conferencia que nos estaba leyendo, y que versaba precisamente sobre la relación entre el pintor y el poeta. Según Campos, los estudiosos se habían extrañado siempre de que Herrán, quien retrató a algunos de sus contemporáneos y amigos, como por ejemplo a Pedro de Alba, no hubiera dejado una imagen, ya fuera dibujada o pintada, de su “entrañable hermano” Ramón. Como puede verse en la reproducción que incluyo en este post, el dibujo está fechado en 1916, es decir cuando ambos amigos se acercaban a la treintena, a la distancia de dos años de la muerte del pintor aguascalentense y un lustro de la del poeta de Zacatecas. 

Saturnino Herrán, "Retrato de López Velarde", México, 1916.
Foto de Ricardo Castillo
Como se comprenderá, yo mismo, que estaba entre el público de aquella conferencia, sentí la emoción de que pudiera aparecer, de pronto, a casi un siglo de su muerte, una imagen de López Velarde quizás tomada del natural. Pertenezco a una generación particularmente sensible a la fuerza de las imágenes, y, como tantos otros, yo también he lamentado durante años que no contemos con retratos suficientes del poeta que estudiamos y admiramos.
Aquel mediodía de agosto en Ciudad Universitaria no hice mayores preguntas, y luego tampoco intenté las pesquisas a las que acaso se han acostumbrado ya quienes leen este blog, porque al final del coloquio, alguien, quizás el mismo Israel Ramírez, comentó que Vicente Quirarte preparaba un texto al respecto. Me juré esperar pacientemente el resultado y no volví a recordar el asunto. Eso fue así hasta el 23 de noviembre pasado, cuando mi amiga Mariana Bernárdez, con quien para nada había comentado el asunto, me mandó a su vez la foto del dibujo y me puso en contacto, a través de un chat de watsapp, con su actual propietario, el joven arquitecto Ricardo Castillo. Agradecí, desde luego, el gesto, y me prometí abrirme cualquier mañana un hueco para ir a visitarlo.
Por fin, el pasado jueves 6 de diciembre pudo vérseme atravesar la puerta del local de Galerías Castillo, en la calle de Marconi, en el Centro histórico, donde tuve la oportunidad de inspeccionar con calma el retrato. Mi encuentro con el dibujo ocurre en la parte alta de la galería, lejos de algunas telas de gusto fácil, de aquellas que atraen, desde los escaparates y los espacios interiores de la planta baja, a la concurrencia no precisamente enterada que se pasea a un costado del Museo Nacional de Arte, y entre las que estuve reflexionando en tanto esperaba la llegada de Ricardo Castillo. Arriba es otra cosa: me encuentro delante de unos hermosos óleos de Zalce y González Camarena, no lejos de una virgen de Guadalupe de mármol del siglo XIX. Hay una gran pieza textil de Francisco Toledo y dibujos menudos de José Luis Cuevas. Sobre una pila de aguafuertes de Tamayo, nada menos, un gentil Ricardo Castillo, todo sonrisas y amabilidades, posa el dibujo de Herrán ya enmarcado y me permite estudiarlo con calma. Mientras lo contemplo por vez primera, él me hace el relato de cómo llegó a sus manos.
Según me cuenta mi nuevo amigo, el dibujo le llegó a través de restaurador apellidado Vallejo, quien se lo había comprado a unas sobrinas nietas de López Velarde. Según sus palabras, estas damas, ajenas a su valor, lo mantuvieron durante todos aquellos años doblado en dos, oculto entre las sombras de un armario.
Ricardo Castillo, propietario del dibujo.
Ciudad de México, 6 de diciembre de 2018.

Foto: FF
El propietario actual del dibujo, quien dice por cierto que no tiene intenciones de venderlo, cuenta que consultó el asunto con el nieto del pintor de Aguascalientes, quien lo ha dado por bueno. Yo le escribo a éste, quien por cierto ha incluido una imagen de la pieza en su libro más reciente sobre su famoso abuelo (libro que yo no he tenido en las manos), para proponerle una entrevista. Al mismo tiempo, busco por correo a Vicente Quirarte para preguntarle si al final escribió sobre el caso. El nieto de Herrán, llamado también Saturnino, me responde casi de inmediato para proponerme que nos busquemos el lunes próximo para acordar un encuentro. Salvo por mostrar las fotos que hice ese día, no tengo de momento más información sobre el asunto, pero me prometo seguir averiguando.

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La mayoría de las fotos que conforman este post son mías; fueron tomadas el pasado jueves 6 de diciembre, en el local de Galerías Castillo del Centro histórico de la Ciudad de México. El retrato de Marco Antonio Campos proviene de https://bit.ly/2PRffOHdonde se ofrece sin crédito de autoría.

La conferencia de Marco Antonio Campos sobre la relación entre López Velarde y Saturnino Herrán apareció en La Jornada Semanal el 20 de octubre pasado, una semana después de la fecha exacta del centenario de la muerte del artista de Aguascalientes. Aquí en enlace que lleva a ella: https://bit.ly/2Cve7YV


Aquí puede verse y escucharse a Marco Antonio Campos leyendo y comentando la misma conferencia, en el Seminario de Cultura Mexicana. Lo acompaña Ángeles González Gamio, https://bit.ly/2rtTtBY


Más sobre López Velarde en este blog:
Una errata pertinaz, http://bit.ly/1R3E42m
López Velarde, ¿padecía una enfermedad venérea?, https://bit.ly/2QAxZ4z
Entrevista con Martha Canfield, https://bit.ly/2PoMRhv
Conferencia sobre “El sueño de los guantes negros”, https://bit.ly/2PuMPF2
Siete reseñas críticas de Ni sombra de disturbio, https://bit.ly/2LP9MB2