viernes, 14 de septiembre de 2018

Cazadora (un poema de Oscuro escarabajo)


A veces tengo la sensación de que le vendría bien un respiro a la Diana cazadora, con cuya escultura, ubicada a sólo unas calles de mi casa, convivo casi todos los días. Un respiro, quiero decir, que le permita abandonar siquiera unos minutos la rígida postura de flechadora de la estrella del norte con que fue capturada en bronce. Un día se lo dije por escrito. A continuación, un poema de Oscuro escarabajo, mi nuevo libro, que aparecerá a mediados del mes próximo bajo el sello de ediciones Monte Carmelo, del poeta y editor Francisco Magaña.

Cazadora
A Alberto Kalach

¿A poco, Diana,
       no has pensado
alguna vez abandonar un rato
la postura, relajar la torsión
y deponer el arco?

¿A poco no te gustaría
en alguna ocasión
renunciar a apuntar al septentrión
helado,
  y olvidarte, siquiera unos segundos,
de aquel vivir atada
a otear el cielo plúmbeo
de la ciudad?

¿A poco, dime, no sería
una gran idea,
    una tarde, aunque fuera,
aflojar la tensión de tus muslos de bronce,
bajar del pedestal
y echarte a andar,
          a solas o seguida
de tus galgos, hasta el vecino bosque
de Chapultepec?

¿A poco, dime,
     a poco no te encantaría
aspirar la amplitud
de los espacios verdes, y venir a perderte,
liberada y feliz,
     si no bajo el sagrado
muérdago o el fresno mágico,
entre los tepozanes
y los ahuehuetes?
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Tomo la foto de Helvia Martínez Verdayes, modelo de la Diana cazadora, de https://bit.ly/2CKeHnz, donde se ofrece sin crédito de autoría. La foto de la Diana Cazadora de la ciudad de México, proviene de la Wikipedia, y es de jc_castaneda, como se indica en https://bit.ly/2x4U14b


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