domingo, 21 de agosto de 2011

Tras la huella de María Sabina

El número 63 de Viceversa, que apareció en agosto de 1998, estuvo dedicado a María Sabina. Uno de mis mejores recuerdos de aquellos días es la imagen de la portada excepcionalmente reproducida en afiches gigantescos en algunos puestos de periódicos de avenidas como Patriotismo o Revolución, desde la que la vieja sabia de los hongos presenciaba la lluvia del Distrito Federal. 
Por desgracia no supe conservar ni uno solo de aquellos fantásticos pósters, que sería hoy para mí uno de los objetos más preciados de la historia de la revista. El número, armado como consecuencia del libro Curanderos y chamanes de la sierra mazateca del fotógrafo Juan Miranda, que acababa de ser publicado por la editorial que hacía Viceversa, reunió algunas notables colaboraciones sobre la vida y la obra de la inolvidable mazateca. Abrimos con un hermoso artículo de Álvaro Estrada, su biógrafo más reputado; luego publicamos un par de entrevistas: la primera con María Sabina misma, inédita, realizada quince años antes por el poeta Homero Aridjis, y la segunda con Catarino Martínez García, su primogénito, hecha originalmente en lengua mazateca por el ahijado y último traductor de la curandera, Juan García Carrera. 
Como sabíamos que Nicolás Echevarría filmó un documental sobre María Sabina, conseguimos su testimonio sobre la forma en la que llegó por vez primera a Huautla. Para colocar a los hongos en un contexto adecuado, decidimos solicitar un trabajo sobre las principales plantas de conocimiento de México, que firmaron Alfredo Narváez y Jorge Lestrade. El número se complementa con un artículo sobre el trabajo del anciano artista indígena Marcial Estrada, a quien la gente conocía cariñosamente como “don Marcial Santos” por su especialización en tallas religiosas, escrito por el crítico Ricardo Pohlenz. 
Lo más notable del número, por lo menos a simple vista, es el álbum fotográfico que conseguimos armar en una sola entrega, empezando por los extraordinarios retratos que Dante Bucio le hizo a María Sabina —uno de ellos, el de la portada; otro, simplemente soberbio, el que aparece a la derecha de estas líneas—. Fuera del dossier, el número incluye un poema de Adolfo Castañón escrito a raíz del fallecimiento de Octavio Paz, y el suplemento literario Nagara, dirigido en esta ocasión por José Ramón Ruisánchez, está dedicado al décimo aniversario de la aparición de la novela Entrecruzamientos de Leonardo da Jandra. Con la intención de ver de cerca el mundo de María Sabina y hacer yo mismo algunas entrevistas, viajé a Huautla acompañado de la fotógrafa tijuanense Yvonne Venegas. Sobre las muchas impresiones de nuestra estancia de tres días (y una que otra de nuestro regreso) al final me pareció que lo mejor era presentar algunas imágenes fotográficas y escritas entrelazadas: sobre una hija y un nieto de la chamana; sobre su biógrafo; sobre su último traductor; sobre su tumba; sobre don Marcial Santos. Ahora que nos acercamos al final del mes de las grandes lluvias propicias, rescato aquellas "estampas" para los lectores de Siglo en la brisa, trece años después de su primera publicación.

Seis estampas mazatecas (antes de la lluvia)
Fotos: Yvonne Venegas (escaneadas de Viceversa número 63)

La hija
Es domingo de fiesta. Por eso Apolonia Martínez luce su huipil de gala, porque viene llegando de Mazatlán, el poblado vecino donde hoy —con toda seguridad— se comió caldo de chivo y se tronaron cuetones. Es la hija menor de María Sabina y su primer marido, Serapio. Pero Apolonia piensa que se ha lucrado a costa de la imagen de su madre y la de ella misma y por eso no quiere dejarse retratar. De todas formas logramos convencerla. De mala manera escupe los vocablos angulosos de su mazateco, parece que pronuncia rayos, quién sabe a quién tanto maldice. Todavía antes de acceder, Apolonia pasa un interminable cepillo por las matas de su pelo gris. Un perro flaco le brinca y ella le da manotazos mientras mira fijamente a la cámara.

La tumba
Apretujada entre otras muchas, debajo de un árbol desgarbado llamado guajinicuil, está la tumba de María Sabina. El Panteón Grande de Huautla se desgrana en talud a un costado de la carretera, en el barrio de Jiménez. Del techo metálico a dos aguas que cubre su lápida, pende una corona de flores marchitas que dice: “Recuerdo de Agua Estrella”. Filogonio García contó una vez que su abuela se le apareció en un viaje y le dijo: “Muéveme de allí, Filo, ¿no ves que estoy rodeada de puros pendejos?”. Por estos días se discute, quizás con demasiado acaloramiento, la posibilidad de llevar sus restos a un lugar más propicio.

El último traductor
Nunca o casi nunca Juan García Carrera se refiere a María Sabina por su propio nombre. Prefiere hablar de “la finada”. La célebre Sabí murió en sus brazos. Este mazateco treintañero, ahijado de la curandera, cuenta que poco antes de la agonía a su madrina “se le rebelaron los naguales”. De sí mismo relata que mojó “de tristeza y coraje” las sábanas del hospital donde ella murió, abandonada por todos. Sin darse cuenta, Juan Carrera —como se le conoce— rehúye la mirada y la coloca por encima de los ojos de su interlocutor, como estudiando los ecos de la plática, la proyección de las segundas intenciones. El último traductor de María Sabina desarrolla actualmente un proyecto literario sobre el mundo chamánico de Huautla.

El nieto
Filogonio García habita en el mismo solar donde vivió su abuela. Hasta hace poco no se aventuraba demasiado en el uso de su incipiente castellano. Ahora lo habla mejor y puede discurrir por horas, mucho más si está bebiendo. Quizá en ningún otro curandero sea tan claramente perceptible la presencia de un ángel y un demonio luchando por un alma dividida. Sus enormes fosas nasales parecen confirmar la proporción de su objetivo en esta tierra. Es un hombre magnético pero su carisma da la impresión de trabajar mejor pendiente de un abismo. 

El biógrafo
Sobre la mesa del Vips donde ha citado a Viceversa, Álvaro Estrada extiende la invaluable colección de recortes y fotos de María Sabina que ha reunido durante años. Para nada aparenta los más de cincuenta años de edad que tiene ahora; por el contrario, tras sus ojos rasgados se advierte la presencia de un hombre eternamente joven. Desde hace casi dos décadas trabaja en la sección de mantenimiento del Sistema Colectivo Metro. Dice que es mentira que los grandes mitos del rock hayan estado en Huautla. Es autor de uno de los más hermosos relatos de un viaje con María Sabina. Se carteó con Gordon Wasson —quien además prologó su biografía de la sacerdotisa— y mantiene aún hoy una relación epistolar con Albert Hofmann, el famoso científico suizo que aisló el LSD.

Un artista
En el lindero más alto de una milpa prácticamente vertical, en el pueblo de Chilchotla, a la distancia de una hora y media de Huautla por un camino de terracería, habita Marcial Estrada, a quien la gente apoda “Santos” por su oficio de tallador de imágenes religiosas. Es la imagen misma de la sencillez. No habla español. 
Talla el cedro que él mismo recoge, del cual saca un San José, una Virgen de Juquila, un Santo Padre. En la tierra de María Sabina, donde se vive una realidad con frecuencia confusa entre la fantasía y la miseria, don Marcial Santos es un ser humano de una envidiable claridad existencial. Y es un artista extraordinario, tal como puede comprobarse en otro sitio de este número.


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Las imágenes que ilustran este post provienen del número 63 de Viceversa, aparecido en agosto de 1998.
El espléndido libro de Álvaro Estrada, Vida de María Sabina, la sabia de los hongos, fue publicado por Siglo XXI Editores. 
El documental de Nicolás Echevarría puede verse en http://bit.ly/oQ0Jfj




La página de Yvonne Venegas en la red: http://www.yvonnevenegas.com/

La pieza de Marcial Estrada, un San José de madera tallada y pintada con incrustaciones de clavos, pertenece a la colección de José María Fernández Figueroa. La foto es de Edgardo Contreras.
Más sobre Viceversa en este blog:
Mis diez portadas preferidas, http://bit.ly/cJMvf4
El número de Scherer, http://bit.ly/feWfQk
Números de aniversario, http://bit.ly/k9Flhz

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