viernes, 25 de julio de 2014

¿Años veinte o veintes?


Con sólo unos días de diferencia, he discutido con un par de amigos editores si la expresión que más conviene, la que deberíamos de usar de acuerdo con los buenos argumentos de la lingüística, es “años veinte” o “veintes”. En ambas ocasiones he apelado al razonamiento del desaparecido José G. Moreno de Alba, el prestigioso filólogo que era director de la Facultad de Filosofía y Letras cuando era yo estudiante, y que en años más recientes fue director de la Academia Mexicana de la Lengua, y a quien, aunque tuve la fortuna de saludar no pocas veces en persona, una de ellas en Cartagena de Indias mientras se desarrollaba el Congreso de la Lengua Española de 2007, nunca traté más allá de alguna conversación llena de corteses generalidades, pero cuyos libros de recomendaciones de usos de habla –resultado de sus colaboraciones sobre el tema aparecidas en diversas revistas– consulto cada vez que tengo alguna confusión respecto al español que hablamos en México.
Tanto me convenció su postura, que recomienda decir “los años veintes”, así, en plural, que cada vez que oigo “los años veinte” o “sesenta” o “noventa”, la frase me suena forzada y hasta pedante. Tengo el vago recuerdo de que hace unos treinta años, la expresión se pluralizaba invariablemente, por lo que el cambio en su uso, que relaciono con un prurito de corrección expresiva que no tengo los conocimientos para explicarme, me parece que es más bien reciente. He procedido a copiar su análisis de la página en la red del Fondo de Cultura Económica, que no es otro que el que aparece en su libro Minucias del lenguaje (FCE, México, 1992, págs. 286-287), para enviárselo a mis dos amigos. Aprovecho para compartirlo con quienes leen Siglo en la brisa.

Los años veinte(s)
Por José G. Moreno de Alba
Las palabras que designan decenas, como cualquier otro numeral cardinal, cuando anteceden al sustantivo, sin perder su carácter adjetivo, difieren de los adjetivos comunes en que carecen de marca, de gramema de género y número. Así, en diez, veinte, cincuenta libros no hay morfema o desinencia en los numerales que permita identificarlos, morfológicamente, como adjetivos, ni por tanto puede establecerse concordancia (de género y número) con el sustantivo al que modifican. En general puede decirse que los cardinales son, a partir de dos, plurales por razón de su significado aun cuando su terminación sea singular. Los cardinales normalmente preceden, como adjetivos, al sustantivo; hay empero casos en que sucede lo contrario, como cuando se refieren a los pronombres personales (ellos dos y no *dos ellos).
Existe la duda, en relación con el uso de las decenas, si éstas adquieren o no gramema de número cuando siguen al sustantivo años o cuando se sustantivan con ese sentido. Suelen usarse con más frecuencia sin gramema: “los años veinte”, “la década de los cuarenta, “moda de los años cincuenta. Conviene sin embargo hacer algunas consideraciones. Se sabe que cuando los cardinales hacen alusión no a un número de modo absoluto sino al signo mismo, al dibujo que lo representa, pueden muy bien pluralizarse: “unos cuatros muy mal hechos”, “dibújame tres dieces. Ello se debe, ante todo, a que en esos casos los numerales están significando sustantivos y no adjetivos.
Puede uno preguntarse si veinte(s) en “los años veinte(s) es un adjetivo o un sustantivo. La vacilación es válida si se considera que, semánticamente, una cosa es “los veinte años” y otra muy distinta es “los años veinte(s). De inmediato alguien podrá decir que en ambos casos es el sustantivo años el modificado y veinte el modificador. Puede empero pensarse, como hipótesis, que veinte(s) en “los años veinte(s) es un sustantivo (y no un adjetivo) en función de aposición (como Juan en “mi primo Juan”). De aceptarse esta posibilidad, la pluralización de veinte enveintes resultaría no sólo no incorrecta sino quizá recomendable. Contra ello podría también argüirse que no se dice “los días *veintes de cada mes” sino veinte (en singular). Lo que sucede es que aquí veinte sigue funcionando, pospuesto, como adjetivo sin gramema de número, aunque con significado diferente del que tendría antepuesto (“los veinte días”/ “los días veinte”); no deja de ser adjetivo y por ello no se pluraliza. En otras palabras, tanto en “los veinte días” cuanto en “los días veinte”, veinte léxicamente conserva su significado (‘20 unidades’: 20 días o el día 20 del mes). Por lo contrario, veinte en “los años veintes no significa ‘20 unidades’ sino que precisamente designa los años que van de 1920 a 1929, que incluyen, como decena, el 20; aquí, por tanto, veintes numéricamente viene a significar sólo 10, los años veintes son diez. Todo ello me lleva a pensar que veintes en “los años veintes está funcionando como sustantivo (en aposición) y que tal vez debería pluralizarse.

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Tomo la imagen que abre este post, y también la que ilustra esta nota, del portal www.lainformacion.com. Este es el pie de foto de esta última, y que puede verse a la derecha: “Raymond Metralleta Neil y sus compinches. Fotografía tomada el 25 de enero de 1928. La instantánea se tomó solo unas horas después de que la banda participase en una reyerta con armas de fuego en un edificio de un suburbio de Sídney. De hecho, el cabecilla del grupo está herido en un brazo. Foto: NSW Police Forensic Photography Archive, Justice & Police Museum, Historic Houses Trust of NSW.”

El retrato del doctor Moreno de Alba es de Ramona Miranda, de la agencia fotográfica Cuartoscuro, y la tomo de la versión en línea de la revista A/Z.

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