viernes, 5 de junio de 2015

Una errata pertinaz

Por lo visto el error apareció por vez primera en Poesías completas y El minutero, la edición de la obra de López Velarde que hizo Antonio Castro Leal en 1953 para Porrúa (Colección de escritores mexicanos, número 68). En ella puede leerse, en lugar del enigmático verso “la carreta alegórica de paja” con que célebremente remata “La suave Patria”, “la carretera alegórica de paja”.
El absurdo alcanzó la gloria de la traducción en The News, Sunday Supplement, “Vistas”, Mexico City, de la semana del 10 de octubre de 1971, en donde “La suave Patria” está traducida como “Mellow homeland”, según leo en una pequeña nota que publicó mi amigo Juan Almela en la revista Vuelta (“Más curiosidades velardianas”, número 143, octubre de 1988, págs. 68-69). Según él, que tuvo en las manos aquel periódico, el final del poema decía así: "...and a throne / In the open spaces, like a sonorous gourd: / The allegorical highway of straw!".
Ignoro si el libro de Castro Leal se siga publicando; si es así, es posible que aún lleve la errata. Lo digo porque en la edición que yo tengo aparece todavía, y eso que es ya la sexta, del año de 1971, es decir cinco ediciones y casi veinte años después. Aquí el aspecto de los últimos cinco versos del poema, que tomo del ejemplar que está en mi biblioteca:
En México estamos acostumbrados a cosas así. Lo que no tiene perdón es que en 2011, cuando el poema cumplió 90 años, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se encargara de dar nueva vida al despropósito, con lujo de esplendor y de derroche. El gobierno pagó en aquella ocasión dos planas enteras del suplemento El Ángel del periódico Reforma para reproducirlo completo: 
Los encargados de prepararlo quizás tomaron el poema de internet, donde suele aparecer con la errata, y lo que consiguieron fue renovar quién sabe hasta cuándo la vigencia del risible caso. ¿Cuánto costaba una doble plana en el desaparecido suplemento? Pues esa cantidad pagó, con el dinero de todos, la Secretaría de Educación Pública a través de Conaculta para poner nuevamente en el mapa la “carretera de paja”. Como quise incluir el dato exacto en Ni sombra de disturbio, mi libro de ensayos sobre López Velarde, que apareció bajo el sello de AUIEO y la DGP de Conaculta, no dejé de echar un ojo a la fallida edición del poema cuando estuve en la Hemeroteca Nacional haciendo un puñado de consultas finales. Aquí la portada del suplemento, seguido del doble desplegado y algunos detalles de las páginas dos y tres de la edición del 24 de abril de 2011 de ese periódico.





___________________
Gracias al poeta Óscar Cid de León por su ayuda para la elaboración de esta entrega de Siglo en la brisa.

Las fotos de este post fueron tomadas con la cámara de mi teléfono. 

Ni sombra de disturbio en este blog (en la imagen de la derecha, con el manuscrito de "El sueño de los guantes negros" desplegado):

La reseña de Ernesto Lumbreras, http://bit.ly/1AS1xxF
Fotos de la edición de AUIEO / DGP de Conaculta, http://bit.ly/1u1HBnC

Más López Velarde en Siglo en la brisa:
El amigo asturiano de Ramón, http://bit.ly/b1iBm5
Fermín Revueltas ilustra El son del corazón, http://bit.ly/1ggNc03

viernes, 29 de mayo de 2015

En el CCH Vallejo


Hace un par de meses pasé una mañana en el CCH Vallejo, conversando con un grupo de alumnos sobre López Velarde. En esa institución trabaja el periodista Noé Agudo, quien unos días más tarde me pasó por correo el siguiente cuestionario. Sus preguntas y mis respuestas aparecieron en el número 198, del 13 de abril pasado, de la gaceta de ese plantel, llamada Comunidad Vallejo. Con el permiso de mi amigo periodista, las copio a continuación con el propósito de recoger el intercambio en este blog.


Poeta, ensayista, periodista, profesor y animador cultural, ¿con cuál de estas camisas te sientes más cómodo?
Yo te diría, siguiendo con la analogía que me propones, que todas y cada una de esas camisas, las cuales efectivamente están en mi guardarropa, me resultan gratas y cómodas. Afortunadamente puedo cambiármelas según el trabajo que tenga que hacer. Disfruto mucho las clases semanales que doy en la Escuela Mexicana de Escritores y lo mismo me pasa con el programa de radio, que también hago cada ocho días. 
Lo de animador cultural, expresión que te confieso que me parece un poco pretenciosa, supongo que se extrae de mi trabajo como entrevistador de autores de libros o incluso de mi oficio de editor, labores que también me gusta desempeñar. 
Ahora, también es cierto que a lo mejor algunas chambas ayudan a las otras: supongo que puedo decir que soy un profesor menos aburrido porque tengo entrenada la soltura del radio, y quizás no tan mal conductor porque me veo permanentemente en la necesidad de estudiar para estar al tanto de lo que tienen en la mente mis alumnos más jóvenes.

Has escrito hasta la fecha tres libros de poesía, ¿cuál ha sido la respuesta de los lectores, la poesía es sólo para élites?
Ha sido una respuesta modesta, en general. Ya se sabe que la poesía no suele encender numerosos entusiasmos. Pero la de algunos lectores escogidos, ha sido siempre satisfactoria. Es verdad que escribo muy pocos poemas, y últimamente quizás menos que nunca, pero mi libro más reciente, Palinodia del rojo, que es de 2010 y se mantiene bastante desconocido, todavía me depara de cuando en cuando alguna sorpresa.

Sobresaliente tu trabajo como editor y periodista, ¿qué periodismo requiere actualmente nuestro país?
Gracias por tus generosas palabras. No te sé decir si algún periodismo diferente al que siempre se ha necesitado. En este país, por lo que sabemos desde hace mucho, debe ser tenaz y valiente, y capaz de resistir lo que venga.
Una pregunta indispensable a un gran lector y animador de la lectura, ¿qué hacer para que los jóvenes regresen a la lectura?
Sin duda, acercarles la literatura que pueda interesarles. Es cosa bien sabida que cuando algo te interesa de verdad, lo que sea, haces todo lo posible por leer sobre ello, en el formato y en el género de edición y en los tiempos y las formas en que haya que hacerlo.

¿Por qué ese título (Contra la fotografía de paisaje) de tu más reciente libro de ensayos?
El título se explica leyéndolo, empezando por el prólogo, en que se relata que el autor es muy dado a fijarse en los detalles de las cosas, antes que en las generalidades. Cuando era joven desarrollé la discutible teoría de que la fotografía es un arte para retratar seres humanos, en particular sus rostros, y dar cuenta, así, del paso del tiempo, lo que es mucho más arduo si se trata de fotografiar paisajes. En Contra la fotografía de paisaje se encontrará, antes que teorías sobre los libros que leo, las razones por las que me entusiasma cierto poema de un determinado autor, y dentro de ese poema un verso en específico, y dentro ese verso, digamos, un adjetivo en particular. También asuntos como los pequeños giros, inesperados y sutiles, que toman algunos acontecimientos, o las mínimas desviaciones que sufre mi memoria aun en las cosas que más me entusiasman, lo que al final trae consigo importantes consecuencias.

____________________
Tomo la foto que abre este post de www.vallejotallerdelectura.blogspot.mx 

Gracias a Adriana Cortés Koloffon, de la Dirección de Literatura de la UNAM, por la imagen del auditorio José Vasconcelos del CCH Vallejo, donde se llevó a cabo la plática. La foto de grupo, en el Escuela Mexicana de Escritores, es de Mario González Suárez; la de la cabina del IMER, en la que acompaño al editor y narrador José de la Colina, es de Jonathan López Romo. El retrato en blanco y negro de mi querida amiga Dzazil Espinosa, es mío.

Otro cuestionario en este blog:
Una entrevista en Oviedo, http://bit.ly/1b5Vjyj